El plumífero vuelve a las pasarelas

El impacto del plumífero este otoño nace, sobre todo, de la apropiación que Demna Gvasalia hace de las chaquetas del maestro Cristóbal Balenciaga para su primera colección al frente de la firma. El diseñador español creó abrigos con volúmenes arquitectónicos, siluetas que partían del cuello y liberaban el movimiento en mangas y espalda.
Gvasalia ha hecho lo mismo, pero al estilo siglo XXI. Esto es. con un plumífero -prenda aparentemente sport y poco agradecida- como base. Stella McCartney, Burberry, Chanel, DKNY y muchos otros se han apuntado a la tendencia.

¿Por qué? ¿Cuál es su origen?

A Eddie Bauer, empresario y aventurero, creador de la marca de ropa que lleva su nombre, le encantaba salir de pesca. En una de sus salidas sufrió una terrible hipotermia que por poco le cuesta la vida. Y la necesidad siempre es el detonante de las mejores creaciones: realizó pruebas con una chaqueta ligera y caliente para que no le volviera a pasar. El primer prototipo nació en 1936 y cuatro años después patentó el modelo Skyliner. una chaqueta con pluma de ganso. Fue el inicio del ‘plumas’ tal y como lo conocemos hoy en día.

La alta moda -siempre- se alimenta de la calle. Así que el plumífero no tardó en convertirse en inspiración para ejercicios de costura. A finales de los años 30, Charles James diseñó una chaqueta de noche que, si bien no era un plumas de manera estricta, sí recordaba a esta prenda y su construcción era muy similar gracias al volumen v el efecto acolchado. Su «chaqueta neumática», como él la llamó, era técnicamente muy compleja y predijo que no tendría éxito… pero se equivocó.

Desde ese momento la puffer jacket se convirtió en , un recurso de moda que admitía cientos de declinaciones diferentes. Hay dos casos especialmente llamativos que parten de la idea de un plumas conceptualizado. El primero es el ‘abrigo saco de dormir’ de Norma Kamali. de los años 70. La chaqueta, estética pero de carácter práctico -retenía muy bien el calor-, podía incluso plegarse y guardarse en una bolsa. Años más tarde, ya a finales de los 90. Martin Margiela nivestigó la silueta del edredón y creó una chaqueta que era. literalmente. uno con mangas. Desplegada. su estructura cuadrada era similar a la de una colcha al uso.

Un momento histórico curioso para el plumífero se enmarcó en los años 80. Una subcultura juvenil, los paninari -jóvenes hedonistas de buena familia- inundaron Italia con un estilo heredero del preppy americano. Una prenda fundamental fue el plumas de colores, sobre todo de la marca Moncler. Incluso hay una canción de Pet Shop Boys, Paninaro, que ironiza sobre este movimiento. La ironía suele explicarlo todo. ¿O acaso para convertir un plumífero en objeto de deseo no hace falta sentido del humor?

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